Muchas veces, sucede que pienso en situaciones o veo fotos y allí recuerdo a alguien en especifico.
Hoy mi imaginación idealizó como seria un duende marino y la visualicé a ella.
Hace relativamente poco este magnifico ser voló fuera de su conocida ciudad hacia su Norte más desconocido , llegando a las impresionantes montañas las cuales fueron testigues venerables de su aventura ,
y donde aquellas alturas, no existián en su lugar de origen .
Llegó y allí anidó cuál invernación de oso, pero con plumas y piedras y compañía.
Allí fue donde halló el significado de la hablada e hipotetizada Libertaria Paz Andina,
aquella que uno realmente siente solo cuando está en total armonía y paz consigo mismo y con el entorno,
el presente,
con la vida.
Aún así de realizada en aquel escenario , me comentaba en nuestras charlas lejanas que ansiaba las aguas y el oleaje de estas tierras,
su humedad y sus lluvias .
la arena también era parte del paisaje que anhelaba volver a acariciar,
pero para ella simplemente es la alfombra más suave y el ultimo tacto seco antes de mojarse los pies en su elemento amado.
Y quién va a negarle hospitalidad
si la visita es asi de fantástica cuál pariente cercano que estando de viaje , vuelve y le aparece a uno de sorpresa en la puerta de su casa,
y donde las miradas brillan al unisono del encuentro y un abrazo espontaneo aparece y parece eternamente agradable.
Y quién va a negarle así el abrazo fraternal entre una sirena y el Mar?
Porque además de humana,ella es una sirena.
Creo en ello ya que ella ama el agua,
es parte de la misma
y canta que hipnotiza también.
Ella es sus sueños,sus logros, sus derrotas, su propia música y amiga de su soledad.
Así como es su pelo ,sus cicatrices ,sus pecas,
es su propia esperanza y la lucha aquella que arremete con valor y sin titubeo .
Ella es un montón de cualidades mágicas que pocos humanos poseen adjuntas a su carácter natural de Mujer Salvaje,
descubriendose en ella en mayor profundidad cada dia e interpretandola mejor paso a paso.
Su caracter podria definirse como marino sin dudas.
Calmo si se le llega con amor, donde cada ola es un mimo
y con posibilidades de tormentas innavegables, si se le inquieta .
Le quiero.
Le quiero mucho.
Le quiero tal vez, tanto como ella quiere al mar.
O eso supongo.
O mejor dicho, eso quisiera.
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