Y un día,fuiste tan cruelmente indiferente a mi presencia, que del beso que siempre reclamabas,
ni el asomo de la costumbre se me acercó...
es en los días que acontece tal transparencia que he de morir solo con mis versos ;
mis lagrimas de tinta son un mero y breve consuelo que consiguen durar tanto como la lluvia, y
donde cada palabra vive lo que una gota de la misma.
La escritura ,
nacida en tales condiciones ,
es una anestesia,
una virtud,
una epifanía y mi perdición.
También es mi lugar ideal para llorar sonriendo.
Y tal vez el único.
Cuando este melancólico relato termine,
¿ habrá de terminar el que parece un innocuo molestar en mí ?
Porque aunque le bebí, nunca supe la receta del insípido remedio a tal calambre.
Solo agradezco este momento de inspiración repentina que me regaló tu recuerdo en mi halo ,
sin salir tu espiritú de tu propio mundo aquel donde te refugias de mi...
donde se me prohíbe la visita o sobrevivo allí hasta el toque de queda me alarma,
y donde tus sueños y mi lucidez se saludan desde lejos, y mi contemporaneidad y tu materia se vuelven intangibles entre sí.
enfatizo y agonizo en un dolor confuso,
en el lamento más inútil.
Asumiendo viviré que nuestros sentires ahora son mariposas blancas de jardín , donde mora con tranquilad nuestro amor incondicional desde el mismo día, en que empezó lo que alguna vez fuimos.
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